Trump defiende ‘America First’ ante la Asamblea de la ONU
El mandatario reivindicó fuerza militar, soberanía y presión sobre Irán, mientras Washington cerró acuerdos y reuniones clave en Nueva York.
Por Redacción InDiario|Política|
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó este martes, 22 de septiembre, uno de los primeros turnos del Debate General de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para presentar ante los líderes del mundo una defensa directa de su doctrina “America First”, basada en soberanía nacional, poder militar, control fronterizo y una política exterior que, según sostuvo, privilegia la acción sobre la diplomacia prolongada.
Trump habló después del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, siguiendo la tradición del organismo que coloca a Estados Unidos entre los primeros oradores de la jornada inaugural. El Debate General comenzó oficialmente este martes y se extenderá hasta el 28 de septiembre bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”.
Desde el inicio de su mensaje, Trump presentó a Estados Unidos como una potencia nuevamente dispuesta a utilizar su peso político, económico y militar para proteger sus intereses.
“Mientras otros han hablado, yo he actuado”, afirmó el presidente al resumir el enfoque de su administración. La Casa Blanca describió el discurso como una defensa de la fortaleza estadounidense y de la oposición de Trump a estructuras internacionales que, a juicio de su gobierno, limiten la soberanía de los países.
Irán domina el mensaje
La situación con Irán ocupó buena parte del discurso.
Trump defendió las acciones militares emprendidas por Estados Unidos contra Teherán y reiteró que su gobierno no permitirá que la República Islámica obtenga un arma nuclear. El presidente sostuvo que gobiernos anteriores permitieron que la amenaza iraní creciera durante demasiado tiempo y presentó sus propias decisiones como una ruptura con esa política.
El mandatario lanzó además una advertencia particularmente fuerte: aseguró que Estados Unidos posee capacidad militar suficiente para destruir al régimen iraní si fracasan las negociaciones y continúa representando una amenaza para los intereses estadounidenses.
Al mismo tiempo, Trump dejó abierta la puerta a un acuerdo diplomático. Horas después reveló que funcionarios estadounidenses e iraníes habían sostenido una reunión durante la jornada del martes, encuentro que describió favorablemente, aunque sin ofrecer detalles sobre posibles acuerdos.
La combinación de presión militar y negociación reflejó uno de los principales argumentos del presidente durante su intervención: que la diplomacia estadounidense funciona mejor, según su visión, cuando está respaldada por una capacidad creíble de utilizar la fuerza.

El hemisferio occidental entra en la agenda
Trump dedicó también una parte significativa de su discurso a América Latina, el narcotráfico y la seguridad del hemisferio occidental.
El presidente comparó a los grandes carteles de drogas con organizaciones terroristas como ISIS y defendió la decisión de su administración de designar algunos grupos criminales como organizaciones terroristas extranjeras. También aseguró que Estados Unidos continuará utilizando sus capacidades militares para impedir que esas organizaciones representen una amenaza directa para territorio estadounidense.
Trump sostuvo que Washington volverá a ejercer con mayor fuerza su influencia en el hemisferio y afirmó que Estados Unidos no permitirá que amenazas hostiles adquieran una posición estratégica en la región.
En ese contexto también dirigió expresiones contra el gobierno de Cuba, al que calificó como un régimen comunista, y aseguró que su administración continuará ejerciendo presión política sobre La Habana. También reiteró sus críticas a organizaciones y movimientos de izquierda que, según su administración, mantienen vínculos ideológicos o políticos con el régimen cubano.
Trump cuestiona el poder de organismos internacionales
Otro de los ejes centrales fue la defensa de la soberanía estadounidense frente a organismos multilaterales.
Trump declaró que “no existe un gobierno global” y aseguró que mientras sea presidente Estados Unidos no aceptará impuestos globales ni mecanismos supranacionales que puedan limitar las decisiones de Washington.
También criticó a distintas estructuras de Naciones Unidas por sus posiciones sobre inmigración y derechos humanos.
El presidente rechazó la idea de que la inmigración ilegal pueda considerarse un derecho y afirmó que los países tienen derecho a proteger sus fronteras, su identidad cultural y su soberanía.
La postura contrastó con el mensaje de apertura del secretario general de la ONU, António Guterres, quien defendió el multilateralismo, el derecho internacional y una mayor cooperación entre países para atender guerras, desigualdad, cambio climático e inteligencia artificial.
No al control internacional de la inteligencia artificial
Trump también llevó a la Asamblea otro asunto en rápida expansión: la inteligencia artificial.
El presidente rechazó cualquier intento de crear una estructura internacional que pueda controlar el desarrollo estadounidense de esa tecnología y sostuvo que Washington debe preservar su liderazgo.
Durante su discurso incluso utilizó repetidamente el término “super intelligence” para referirse a tecnologías avanzadas de inteligencia artificial. Reuters informó que Trump presentó el asunto como otro frente en el que Estados Unidos no debe ceder autoridad a organismos globales.
Acuerdo estratégico sobre Groenlandia
La actividad estadounidense en Naciones Unidas no se limitó al discurso.
Trump sostuvo reuniones bilaterales durante toda la jornada y firmó junto a los gobiernos de Dinamarca y Groenlandiaun acuerdo que permitirá ampliar la presencia militar estadounidense en el Ártico.

Según Reuters, el acuerdo contempla una mayor presencia militar de Estados Unidos en Groenlandia y busca fortalecer la defensa de esa región ante la creciente actividad estratégica de Rusia y China. El pacto también pone fin, al menos por el momento, a la controversia generada por los planteamientos anteriores de Trump sobre adquirir el territorio.
El Ártico se ha convertido en un área cada vez más importante para Washington debido a sus rutas marítimas, recursos naturales y posición estratégica frente a Rusia.
Reuniones con Japón y Venezuela
Trump también sostuvo una reunión bilateral con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, como parte de los esfuerzos de Washington por fortalecer sus alianzas en Asia antes de futuras conversaciones con el presidente chino Xi Jinping.
En otro encuentro de especial relevancia para América Latina, Trump se reunió por primera vez con la presidenta interina venezolana Delcy Rodríguez, meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Reuters informó que la delegación venezolana llegó a Nueva York con asuntos relacionados con energía, minería y deuda entre los temas de conversación con Washington.
Seguridad marítima y el estrecho de Ormuz
Estados Unidos también estuvo involucrado durante la jornada en conversaciones para proteger la navegación comercial por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Francia trabaja junto a Washington en una posible resolución del Consejo de Seguridad que permitiría establecer una misión internacional dedicada a garantizar la libertad de navegación por esa zona, golpeada por las tensiones entre Irán, Estados Unidos y otras potencias regionales.
Las interrupciones en la región han tenido efectos sobre los precios internacionales del petróleo y los combustibles. Durante la misma jornada, Trump manifestó además su apoyo a estudiar restricciones a las exportaciones estadounidenses de diésel como mecanismo para enfrentar los altos precios domésticos.
Estados Unidos marca la agenda desde el primer día
La primera jornada de la Asamblea dejó claro que Trump pretende utilizar la reunión anual de Naciones Unidas no solo como foro diplomático, sino como plataforma para reiterar los principios centrales de su política exterior.
Su mensaje presentó una visión en la que Estados Unidos participa del sistema internacional, pero mantiene reservas frente a cualquier estructura que pueda limitar su autonomía.
Irán, los carteles de drogas, Cuba, Venezuela, el Ártico, la inteligencia artificial y la seguridad marítima aparecieron dentro de una misma línea argumental: Estados Unidos debe negociar desde una posición de fuerza y preservar el control sobre las decisiones que afecten directamente sus intereses nacionales.
Esa fue, en esencia, la carta de presentación de Trump ante la 81.ª Asamblea General: cooperación cuando Washington considere que sirve a sus intereses, presión cuando entienda que es necesaria y una defensa reiterada de la soberanía estadounidense frente al poder de instituciones internacionales.




