Renuncia CFO de New Fortress en plena reestructuración
Guinta deja el cargo mientras NFE reestructura su deuda; en Puerto Rico, aumentan los reclamos para conocer el plan alterno del Gobierno.
Por Redacción InDiario|Energía|
La salida del principal oficial financiero de New Fortress Energy (NFE) añadió este fin de semana un nuevo elemento de incertidumbre alrededor de la compañía matriz de Genera PR, en momentos en que el conglomerado atraviesa una profunda reestructuración financiera y mantiene vínculos críticos con el sistema de generación eléctrica de Puerto Rico.
Christopher S. Guinta, quien ocupaba el cargo de Chief Financial Officer (CFO), notificó a la compañía el pasado 17 de agosto que renunciaría a su puesto, efectivo el viernes 21 de agosto de 2026, según un informe 8-K presentado por New Fortress ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
El documento de apenas unas líneas no ofrece una explicación para la renuncia ni señala desacuerdos con la empresa, su Junta de Directores o el proceso de reestructuración.
NFE se limitó a informar que iniciará una búsqueda que incluirá candidatos internos y externos para seleccionar a un nuevo principal oficial financiero.
Guinta era una figura de larga trayectoria dentro de New Fortress. Según el perfil corporativo de la empresa, ejercía como CFO de NFE desde agosto de 2018 y previamente había ocupado el mismo puesto en New Fortress Energy Holdings desde abril de 2017.
Una salida en un momento financiero crítico
La renuncia cobra mayor relevancia por el momento en que ocurre.
Apenas el 6 de agosto, menos de dos semanas antes de comunicar su salida, Guinta había certificado personalmente ante la SEC el informe financiero trimestral de New Fortress correspondiente al periodo terminado el 30 de junio de 2026.
Ese informe refleja la magnitud de los problemas financieros que intenta superar la compañía.
Para los primeros seis meses de 2026, NFE informó una pérdida neta aproximada de $773.6 millones. Al 30 de junio mantenía alrededor de $161.2 millones en efectivo y equivalentes de efectivo, mientras sus pasivos totales ascendían a aproximadamente $11,161 millones. La empresa terminó el periodo con un déficit patrimonial consolidado de aproximadamente $432.4 millones.
Solamente durante el segundo trimestre, New Fortress registró una pérdida neta cercana a $373 millones.
La propia empresa ha reconocido ante los reguladores que sus problemas de liquidez y los incumplimientos relacionados con varias facilidades de deuda habían generado “duda sustancial” sobre su capacidad para continuar como negocio en marcha, mientras completa su proceso de reestructuración.
El proceso contempla una reorganización sustancial de su estructura financiera y la separación de activos en Brasil. En junio, el Tribunal Superior de Inglaterra aprobó planes de reestructuración de dos subsidiarias vinculadas a NFE, en un paso importante hacia la implementación del acuerdo alcanzado con sus acreedores.
Según explicó públicamente la pasada semana la directora ejecutiva interina de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF), Vicky K. González Vega, el acuerdo suscrito el 17 de marzo contempla reducir la deuda corporativa de aproximadamente $5,700 millones a unos $527 millones, una reducción cercana al 91%.
Sin embargo, la propia documentación corporativa advierte que la consumación de la transacción está sujeta a condiciones y aprobaciones, y que, si el proceso no se completa, la compañía podría verse obligada a recurrir a otras alternativas de reestructuración judicial.
Segunda salida importante del equipo financiero
La renuncia de Guinta tampoco ocurre aisladamente dentro de la estructura financiera de NFE.
El 1 de julio, apenas siete semanas antes de la salida del CFO, se hizo efectiva la renuncia de Michael Lowe, quien se desempeñaba como Chief Accounting Officer de la compañía.
New Fortress anunció entonces que Lowe sería sustituido por Frederick “Fred” Hundt, y destacó que Lowe había desempeñado un papel importante durante el complejo proceso de reestructuración de la empresa.
Ahora es el principal oficial financiero quien abandona la compañía mientras ese proceso continúa.
Las acciones siguen bajo fuerte presión
El mercado también refleja el deterioro que ha experimentado New Fortress.
Las acciones de NFE cerraron el viernes alrededor de $0.275 por acción, con una caída aproximada de 8.27% durante la sesión. La acción llegó ese día a niveles mínimos históricos.
Tras conocerse la salida de Guinta, sin embargo, Reuters reportó un aumento de aproximadamente 1.4% en las operaciones posteriores al cierre del mercado.
El movimiento posterior no altera el deterioro acumulado de la acción. Datos de mercado muestran que NFE había perdido alrededor de tres cuartas partes de su valor desde el comienzo de 2026.
¿Qué significa para Puerto Rico?
La situación financiera de New Fortress tiene implicaciones particulares para Puerto Rico debido al papel que mantienen sus empresas afiliadas dentro del sistema eléctrico.
Genera PR, subsidiaria de New Fortress, administra las centrales de generación de la Autoridad de Energía Eléctrica bajo el acuerdo de operación y mantenimiento otorgado mediante una alianza público-privada.
Además, empresas afiliadas a NFE participan en el suministro de gas natural utilizado para generación eléctrica en la isla.
El propio Negociado de Energía ha advertido anteriormente sobre la relación entre la condición financiera de New Fortress y Genera, señalando que NFE actúa como garante bajo el contrato de operación de Genera. En una resolución, el regulador planteó que los problemas financieros de la empresa matriz generaban interrogantes sobre la capacidad de Genera para continuar ofreciendo servicios esenciales sin interrupciones.
Documentos presentados ante el Negociado de Energía muestran, además, que durante 2026 continuaban programándose entregas de combustible de New Fortress para unidades de generación en Puerto Rico.
Luis Javier Hernández pregunta: “¿Cuál es el Plan B?”
La salida de Guinta provocó este sábado una reacción inmediata del portavoz del Partido Popular Democrático en el Senado, Luis Javier Hernández Ortiz, quien reclamó explicaciones al Gobierno sobre su estrategia ante una posible incapacidad de New Fortress para continuar sus operaciones.
Hernández cuestionó que la administración de la gobernadora Jenniffer González Colón no hubiera reaccionado específicamente a la renuncia del ejecutivo y recordó las controversias que han rodeado durante los últimos meses los contratos relacionados con generación y suministro de combustible.
“La gran pregunta que todo el País tiene, ¿cuál es el ‘Plan B’ si New Fortress queda inoperante?”, cuestionó Hernández.
El portavoz popular recordó también que su delegación había presentado la Resolución del Senado 205 para investigar el proceso de subasta, evaluación y contratación relacionado con la generación temporera, incluyendo las denuncias realizadas por New Fortress, pero la investigación legislativa no prosperó.
La controversia sobre NFE se produce simultáneamente con el escándalo generado por el contrato de aproximadamente $5,900 millones de Power Expectations para generación temporera, cuya aprobación fue posteriormente revocada por la Junta de Supervisión Fiscal y que ha provocado solicitudes de documentos, referidos y reclamos de investigación.
Gobernadora había descartado un escenario de caos
Aunque hasta el momento de esta publicación no se había divulgado una reacción específica de Fortaleza a la renuncia de Guinta, la gobernadora Jenniffer González había sido cuestionada apenas días antes sobre el riesgo de que New Fortress quedara imposibilitada de cumplir sus obligaciones.
El pasado 18 de agosto, González sostuvo que su administración había tomado medidas preventivas para evitar una crisis mayor en el sistema eléctrico ante los problemas financieros de NFE.
“Se tomaron todas las previsiones”, sostuvo la mandataria al descartar un escenario de caos si la empresa quedara inoperante, aunque no detalló públicamente cuáles serían todas las alternativas disponibles para sustituir las operaciones o el suministro relacionado con New Fortress.
La renuncia del CFO, conocida tres días después, vuelve a colocar esas garantías bajo escrutinio.
El PIP también había pedido cancelar el contrato de Genera
La situación financiera de NFE ya había provocado esta misma semana reclamos adicionales desde la oposición.
El jueves, legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) presentaron legislación dirigida a cancelar el contrato de Genera y comenzar una transición ordenada, precisamente argumentando que la condición financiera de New Fortress representa un riesgo para Puerto Rico.
El portavoz cameral independentista, Denis Márquez Lebrón, sostuvo que la solvencia financiera del garante constituye un elemento esencial del contrato y que los problemas de NFE plantean interrogantes sobre la capacidad de la compañía para continuar respaldando a Genera.
Esa reacción se produjo un día antes de que se hiciera efectiva la renuncia de Guinta.
Más preguntas en un momento delicado
Por sí sola, la renuncia de un principal oficial financiero no significa que una compañía vaya a cesar operaciones ni permite concluir que New Fortress esté próxima a desaparecer.
Tampoco NFE ha establecido públicamente que la salida de Guinta esté relacionada con su situación económica.
Pero el contexto hace que el cambio tenga mayor peso: ocurre mientras la empresa intenta ejecutar una reestructuración multimillonaria, después de reconocer dudas sobre su capacidad para continuar operando bajo su estructura financiera actual, con pérdidas de cientos de millones de dólares y apenas semanas después de otro cambio importante en su equipo financiero.
En Puerto Rico, donde New Fortress no es simplemente un inversionista sino una empresa estrechamente vinculada al suministro de combustible y a la operación de la flota de generación mediante Genera, el asunto trasciende las paredes corporativas.
La pregunta planteada este sábado por Hernández —qué ocurriría si New Fortress no pudiera continuar cumpliendo sus obligaciones— adquiere nueva vigencia con la salida de uno de los ejecutivos que precisamente estuvo a cargo de dirigir y certificar las finanzas de la compañía durante los años de expansión y durante su actual proceso de reestructuración.




