Washington ruge con histórico Freedom 250 de IndyCar
La carrera cerró las celebraciones por los 250 años de Estados Unidos con 147 vueltas por la capital y una victoria del estadounidense Kyle Kirkwood
Por Redacción InDiario|Noticias|
El rugido de los motores se apoderó este fin de semana del corazón político de Estados Unidos, cuando las calles de Washington, D.C., se transformaron por primera vez en un circuito de IndyCar para celebrar el Freedom 250 Grand Prix, uno de los eventos culminantes de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Decenas de miles de aficionados abarrotaron las áreas alrededor del National Mall y Pennsylvania Avenue para presenciar una carrera inédita con algunos de los principales pilotos del automovilismo mundial y monumentos históricos de la capital como telón de fondo. Los estimados de asistencia superaron las 150,000 personas durante las actividades del domingo.
El estadounidense Kyle Kirkwood, de Andretti Global, terminó imponiéndose en la carrera principal luego de dominar gran parte de las 147 vueltas del circuito callejero.
Kirkwood lideró 128 vueltas y cruzó la meta con poco más de tres segundos de ventaja sobre el danés Christian Lundgaard, de Arrow McLaren. Will Power completó el podio en tercera posición.

Washington convertido en pista
El Freedom 250 utilizó un circuito de aproximadamente 1.7 millas y siete curvas, construido temporalmente entre algunas de las áreas más reconocidas de Washington.
El trazado recorría sectores de Pennsylvania Avenue, Constitution Avenue, 7th Street e Independence Avenue, atravesando parte del National Mall y manteniéndose al oeste del Capitolio federal. La meta estuvo ubicada en 3rd Street NW.
La preparación representó un desafío logístico poco común para una ciudad construida para el tráfico cotidiano y no para monoplazas circulando a velocidades cercanas a las 180 millas por hora.
Entre las medidas adoptadas, las autoridades tuvieron que soldar más de 200 tapas de alcantarillas para impedir que la presión generada por los vehículos pudiera levantarlas durante la competencia. Algunas también tuvieron que recibir modificaciones para reducir irregularidades en la superficie de la pista.
El evento fue autorizado luego de que el presidente Donald Trump firmara a principios de año una orden ejecutiva instruyendo a los departamentos de Transporte e Interior a identificar una ruta apropiada para celebrar una carrera de IndyCar que mostrara “la majestuosidad” de la capital dentro de las actividades del aniversario 250 de Estados Unidos.
Trump da el banderazo
Trump tuvo además un papel protagonista durante las ceremonias del domingo.
El mandatario recorrió el circuito en una vuelta ceremonial a bordo de la limusina presidencial conocida como “The Beast”, acompañado por la primera dama Melania Trump, antes de ocupar su lugar para dar el banderazo verde que inició oficialmente la carrera.

La jornada incluyó sobrevuelos militares y otros elementos patrióticos, en consonancia con el objetivo de utilizar la competencia como cierre de las celebraciones por los 250 años de la independencia estadounidense.
La entrada general al evento fue gratuita, aunque también se ofrecieron áreas y paquetes exclusivos de hospitalidad cuyos precios alcanzaron miles de dólares.
Kirkwood domina la capital
En la pista, Kirkwood convirtió una ocasión histórica en una de las actuaciones más contundentes de su temporada.
Partiendo desde la primera fila detrás del pole sitter Álex Palou, el estadounidense tomó control de la competencia y llegó a construir una ventaja de más de 15 segundos.
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Las múltiples banderas amarillas redujeron esa diferencia y mantuvieron abierta la posibilidad de un cambio en las posiciones durante las últimas vueltas.
La carrera tuvo seis periodos de precaución y varios accidentes. Entre los involucrados estuvieron David Malukas, Sting Ray Robb, Marcus Armstrong, Christian Rasmussen y Scott McLaughlin.
Kirkwood resistió los reinicios y finalmente ganó por alrededor de 3.1 segundos sobre Lundgaard.
Para Álex Palou, líder del campeonato y ganador de la pole position, el domingo resultó muy distinto. Una penalidad, problemas durante una parada y un incidente terminaron relegándolo al vigésimo lugar, permitiendo que sus perseguidores redujeran parcialmente su ventaja en la clasificación.
Leyendas regresan a competir
El espectáculo no estuvo limitado a los pilotos actuales.
El sábado, el Freedom 250 también sirvió de escenario para el regreso de la International Race of Champions (IROC), reuniendo figuras históricas de IndyCar y NASCAR.
Entre los participantes estuvieron Jeff Gordon, Kurt Busch, Bill Elliott y Hélio Castroneves, junto a otras figuras reconocidas del automovilismo estadounidense.
Gordon, cuatro veces campeón de NASCAR, demostró que todavía conservaba velocidad al ganar las dos competencias de IROC celebradas el sábado. Su última victoria individual en una carrera se remontaba a 2015.
El evento también reunió a voluntarios veteranos del automovilismo, entre ellos Mark Campbell y Eddie Allison, quienes han trabajado durante décadas en el Indianapolis Motor Speedway y viajaron a Washington para colaborar con la organización.
Campbell describió el escenario como extraordinario por la posibilidad de observar los autos compitiendo entre algunos de los monumentos más reconocibles de Estados Unidos, mientras Allison destacó el reto que representó levantar prácticamente desde cero un evento de esa magnitud en una ciudad que nunca había recibido una carrera de IndyCar.
Una carrera que parecía imposible
El proyecto enfrentó obstáculos antes de llegar a la pista.
Una propuesta inicial para utilizar terrenos vinculados al Capitolio no consiguió el respaldo necesario en el Senado. Posteriormente, los organizadores rediseñaron el circuito para evitar esas áreas y concentrar la competencia alrededor del National Mall y otras vías federales.
La Penske Corporation, encabezada por el empresario y propietario de IndyCar Roger Penske, tuvo un papel central en la organización y financiamiento del evento.
Lo que comenzó como una idea considerada difícil de ejecutar terminó convirtiendo durante un fin de semana algunas de las calles más famosas de Washington en una pista de carreras.
Con monumentos nacionales de fondo, banderas estadounidenses, sobrevuelos militares y autos de IndyCar compitiendo a alta velocidad, el Freedom 250 Grand Prix cerró las celebraciones de America 250 con un espectáculo diseñado para combinar automovilismo, patriotismo e historia.
Y el primer nombre inscrito como ganador en Washington fue el de un estadounidense: Kyle Kirkwood.
Con información de YahooSports, FoxNews, IndyCar y Reuters.




