OPINIÓN: UPR: Entre Ideología y Colapso

El autor Jessiel Cordero expone cómo la UPR ha sido arrastrada entre agendas ideológicas y falta de resultados.

Por Jessiel CorderoOpinión|

Jessiel Cordero, estudiante de Comunicaciones de la UPR
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Hace 123 años —19 de marzo de 1903— nace el sistema de la Universidad de Puerto Rico, cuyo propósito era ayudar a crear la nueva fuerza laboral y futuras generaciones de Puerto Rico. La primera fue la UPR de Rio Piedras, conocida como la IUPI, luego la UPR de Mayagüez también conocida como el RUM (Recinto Universitario de Mayagüez) y para otros el CAAM (Colegio de Agronomía y Artes Mecánicas), por consiguiente, la expansión de otros recintos como Arecibo, Ponce, Humacao, Ciencias Médicas, entre otros más hasta consolidarse como el principal motor educativo de Puerto Rico.

No obstante, hoy, en el siglo XXI la UPR no es lo que una vez fue. Como candidato a graduación dentro del sistema, hay un gran sentido de orgullo, pero acompañado de preocupación e indignación ya que es bochornoso ver como la UPR va en descenso. Se ha convertido en un símbolo de evasión de parte de las clases estudiantiles venideras, pero, además, se transformó en un centro de adoctrinamiento radical de izquierda donde se ha aspirado a la abolición de asociaciones estudiantiles cristianas, de cursos de perspectiva de género y en un lugar donde le dicen al estudiante cómo pensar y no se le enseña a pensar. Un lugar donde si eres estadolibrista te miran por encima del hombro y si eres estadista te tildan de “vende patria” y a ambos (populares y penepés) de “arrodillaos’”.

Me es peculiar ver como gritan que la universidad está politizada por los partidos tradicionales, pero esos que cantan “politización” con sus reclamos no se dan cuenta que se convirtieron y han hecho de la UPR eso que tanto critican. La UPR en un aspecto más profundo, es un espacio dominado por una visión ideológica particular.

Unas preguntas dignas de hacerse con respecto a este paro son: ¿Por qué la UTIER está participando? ¿Por qué la alianza tiene que meterse en estás protestas? ¿Cuál es la necesidad de exponer letreros de “Aborto Libre”, de “Muerte al Capitalismo”, etc.? Sencillo, la UPR ha sido capturada por agendas ideológicas que la alejan de su misión académica.

Además, ¿Qué ganamos con la renuncia de Zayira Jordán Conde? Ella ha tenido fracasos, pero sin duda alguna su renuncia causaría inestabilidad y estancamiento dentro del sistema y afectaría aún más al estudiantado.

Ahora bien, no hay ningún inconveniente que protesten, en lo contrario, en el artículo 2 secciones 4, 6, 17 y 18 de la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA) — como también la federal— permiten la libertad de expresión, de organizarse para negociar colectivamente al igual que hacer huelgas. Sin embargo, no es justo que este derecho se ejersa a costa del derecho de otros a estudiar y trabajar, así lo ratifica el Art. 2 sección 5 del ELA: “Toda persona tiene derecho a una educación que propenda al pleno desarrollo de su personalidad y al fortalecimiento del respeto de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales.”El propio Tribunal Supremo de Puerto Rico en el caso MenéndezGonzález v. UPR (2017) fue claro al establecer que las manifestaciones no pueden impedir el libre acceso a los recintos. La universidad tiene la responsabilidad de garantizar ese acceso. Cerrar portones y paralizar operaciones no es protesta: es una violación a ese balance de derechos.

Actualmente con un déficit de casi $1,000 millones, la solución que se propone es pedir más dinero del contribuyente, dinero que se perderá dentro del mismo sistema resultando en un aumento del déficit, más programas y cursos que no benefician al estudiante sino agendas ideológicas, dejar los servicios esenciales como la vivienda universitaria en manos del estado envés de manos privadas o alianzas. Por consiguiente, el talento estudiantil y laboral huyen. Una oficinista en la UPR de Arecibo cobra $10.50 por hora mientras que en una de las instituciones privadas puede ganar alrededor de $14.00 a $18.00 por hora. Y si un paro se extiende de las 72 horas se le detiene la emisión salarial al empleado no docente.

Esta realidad que vivimos tiene consecuencias. En reportes recientes ya van 1,047 estudiantes que cancelaron matrícula contra la UPR y cada vez más estudiantes optan por las instituciones privadas o alternativas fuera del sistema. Factores como la inestabilidad, la infraestructura y las interrupciones constantes pesan en la decisión. A esto se suma un problema estructural: un sistema con limitaciones fiscales, baja competitividad salarial en algunas áreas como había mencionado y una desconexión entre oferta académica y demanda laboral.

La UPR enfrenta, sin duda, un reto de gobernanza, eficiencia y dirección. No se trata únicamente de figuras administrativas o de decisiones, sino de un modelo que necesita examinarse profundamente. La universidad necesita resultados, planificación, eficiencia y credibilidad. Aunque a muchos no les gustaría admitirlo, pero sin sostenibilidad económica no hay universidad que pueda servirle al país. Hay que buscar apelar al mercado, es decir, al estudiantado, y lograr un flujo de ingresos que permita sostener, mejorar y expandir el servicio.

La UPR carece de ingresos sólidos; su estabilidad depende en gran medida del financiamiento estatal y federal, lo que genera dependencia—aun cuando se le reconoce autonomía. La mayoría de los estados de EE. UU. financian entre un 25% y un 28% de sus universidades estatales. Esto también se debe a que muchas de estas instituciones están estructuradas bajo el modelo “Land-Grant”, es decir, universidades designadas por los gobiernos estatales para recibir los beneficios de las Leyes Morrill de 1862 y 1890. No obstante, gran parte de sus ingresos proviene de matrícula e incentivos federales basados en mérito, investigación e innovación.

En Puerto Rico, el gobierno financia prácticamente el doble, en gran medida por la crisis fiscal y la dependencia del aparato gubernamental—aun con los recortes de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).Un ejemplo local sería la Universidad Interamericana con 9 recintos, que entre todos generan ~$241 millones mientras que la UPR con 11 recintos (2 más), genera ~$167 millones en matrícula.

En síntesis, no se puede construir una universidad oponiéndose a todo y proponiendo nada. Una verdadera reforma universitaria no debe ser pedir más dinero y la renuncia de la presidenta, sino que debe ser:

  • - Auditar completamente el sistema UPR
  • - Revisión y eliminación de cursos sin demanda; alineados al mercado laboral.
  • - Promover incentivos por desempeño académico y laboral, así promovemos meritocracia
  • - Alianzas público-privadas; así reducimos costos y mejoramos la calidad de servicios
  • - Protección del derecho de estudiar sin interrupciones
  • - Proteger el derecho a protestar; todo bajo un marco de legalidad y respeto
  • - Justicia y Renovar la infraestructura

Soy creyente en la excelencia puertorriqueña: en el esfuerzo, el desarrollo económico, la meritocracia y la familia.

La UPR no necesita más consignas, necesita dirección, orden y resultados.

Porque sin estudiantes no hay universidad… y sin educación, no hay futuro para Puerto Rico.