Bill Maher alerta sobre avance comunista en el DSA

El liberal citó la plataforma socialista y advirtió que la izquierda radical intenta colonizar al Partido Demócrata.

Por Redacción InDiarioPolítica|

Bill Maher, comediante y presentador liberal del programa Real Time (HBO)
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El comediante y presentador liberal Bill Maher lanzó una de sus advertencias más severas contra el rumbo ideológico del Partido Demócrata al asegurar que los Socialistas Democráticos de América, conocidos como DSA, han dejado de disimular propuestas que, a su juicio, corresponden directamente al comunismo.

Durante el segmento final de su programa Real Time, transmitido por HBO, Maher sostuvo que la organización socialista está ampliando su influencia dentro de la colectividad demócrata y acusó a sus dirigentes de promover una transformación económica y política mucho más radical de lo que algunos líderes partidistas están dispuestos a reconocer públicamente. 

La crítica adquiere particular relevancia porque no provino de una figura conservadora ni de un portavoz republicano. Maher ha sido durante décadas un crítico de Donald Trump y de la derecha religiosa, pero en los últimos años también ha cuestionado el giro progresista del Partido Demócrata, la cultura de la cancelación y el avance de posiciones socialistas entre sus candidatos.

Maher dijo que Trump ha realizado innumerables afirmaciones falsas, pero sostuvo que describir a sectores del DSA como comunistas no figura entre ellas. Para apoyar su planteamiento, leyó declaraciones, documentos y publicaciones vinculadas con dirigentes y facciones socialistas. La reacción de parte del público fue de sorpresa, según el vídeo reseñado por The Daily Caller

Uno de los momentos que provocó mayor reacción ocurrió cuando Maher mencionó una publicación atribuida a Cea Weaver, funcionaria vinculada con la administración del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en la que promovía la elección de más candidatos comunistas. El presentador aprovechó el silencio y los gestos de sorpresa del público para señalar que muchos votantes liberales desconocen la profundidad ideológica de algunos grupos que operan dentro de la izquierda estadounidense. 

Maher también señaló la presencia de organizaciones marxistas dentro de la estructura del DSA y afirmó que algunas de ellas promueven abiertamente una sociedad sin clases. Su argumento central fue que el debate ya no puede reducirse a programas sociales, seguros médicos públicos o mayores impuestos para los ricos, sino que incluye cuestionamientos directos a la propiedad privada, al capitalismo y a las instituciones tradicionales estadounidenses. 

Los documentos del DSA

Las propias publicaciones oficiales del DSA ofrecen material para sostener parte de esa preocupación. La Constitución de la organización declara que sus miembros rechazan un orden económico basado en la ganancia privada y favorecen el control popular de los recursos, la producción, la planificación económica y una distribución más equitativa de la riqueza. 

En su explicación sobre el socialismo democrático, el DSA afirma que el capitalismo debe ser reemplazado y propone la propiedad colectiva de sectores económicos considerados esenciales, como la producción de energía y la transportación. También identifica entre sus objetivos la atención médica universal, el llamado Green New Deal y la reducción de fondos destinados a los cuerpos policiales. 

Su programa político va todavía más lejos: propone establecer propiedad pública sobre las corporaciones más grandes y las industrias esenciales, abolir el Colegio Electoral y el Senado federal, y sustituir la actual estructura presidencial y judicial por instituciones subordinadas al Congreso. 

Para los críticos conservadores, esas propuestas confirman que el movimiento no busca simplemente ampliar el estado benefactor, sino alterar los fundamentos constitucionales, económicos y políticos de Estados Unidos.

El DSA, sin embargo, rechaza que su proyecto sea equivalente al comunismo autoritario. La organización sostiene que no favorece una burocracia gubernamental todopoderosa ni la planificación centralizada de toda la economía. Según su explicación, la propiedad social podría asumir distintas modalidades, incluyendo cooperativas de trabajadores, empresas públicas y mecanismos de mercado para bienes de consumo. 

Esa distinción no convenció a Maher, quien argumentó que la toma pública de industrias, la hostilidad contra la propiedad privada y la meta de una sociedad sin clases corresponden a características históricamente asociadas con el comunismo, aunque sus promotores utilicen el término “socialismo democrático”.

Una batalla dentro del Partido Demócrata

Maher describió el fenómeno como una colonización ideológica del Partido Demócrata. Su señalamiento coincide con la creciente preocupación de legisladores moderados que intentan marcar distancia de la izquierda socialista antes de las elecciones congresionales.

Los representantes Tom Suozzi, de Nueva York, y Adam Gray, de California, promovieron el compromiso denominado Promise to America, que proclama seis principios: capitalismo, seguridad, responsabilidad fiscal, gobierno efectivo, propósito común y patriotismo. La declaración establece expresamente que sus firmantes son capitalistas y no socialistas. 

Maher criticó que relativamente pocos demócratas se hubieran unido inicialmente al compromiso, algo que interpretó como evidencia del temor del liderato a confrontar directamente a los sectores socialistas. La iniciativa surgió precisamente después de varias victorias electorales de candidatos respaldados por la izquierda y ante la preocupación de que el DSA aumente su influencia sobre la agenda partidista. 

La discusión no es meramente semántica. Para los demócratas moderados, la identificación de su partido con el socialismo podría resultar devastadora en distritos competitivos, especialmente entre votantes independientes, trabajadores, pequeños empresarios e inmigrantes que llegaron a Estados Unidos huyendo de regímenes socialistas o comunistas.

Maher ya había anticipado que su voto estaba “en juego” debido al desplazamiento ideológico del partido. En una entrevista previa con ABC, reiteró que había leído directamente las propuestas del DSA y rechazó el argumento de que hablar sobre la toma pública de industrias no tenga relación con el comunismo. Al mismo tiempo, también criticó intervenciones económicas impulsadas por Trump, demostrando que su objeción no se limita a una defensa partidista de los republicanos. 

La advertencia de Maher expone una fractura que el Partido Demócrata ya no puede ocultar: de un lado, quienes pretenden defender el capitalismo, el orden público y las instituciones tradicionales; del otro, una izquierda organizada que busca sustituir partes fundamentales del modelo económico y constitucional estadounidense.

El peligro para los demócratas no consiste únicamente en que los republicanos utilicen la palabra “socialismo” como arma electoral. El verdadero problema es que los propios documentos del DSA ofrecen a sus adversarios suficientes argumentos para hacerlo.