Francia arde: Trump exige cerrar fronteras ante el caos
Los violentos disturbios ponen contra las cuerdas a Macron, el presidente de EE.UU. culpa a las políticas migratorias europeas.
Por Redacción InDiario|Política|
Francia atraviesa una de sus mayores crisis de orden público de los últimos años. Disturbios, incendios provocados, saqueos y ataques contra instalaciones gubernamentales han sacudido distintas ciudades del país europeo, mientras el presidente estadounidense Donald Trump responsabiliza a las políticas migratorias y advierte que Europa podría enfrentar consecuencias todavía mayores si no recupera el control de sus fronteras.
La violencia alcanzó uno de sus momentos más críticos el sábado 17 de octubre, cuando unas 550,000 personas participaron en 110 manifestaciones en territorio francés, según el Ministerio del Interior. Los organizadores elevaron esa cifra a aproximadamente 800,000 manifestantes.
Las protestas, inicialmente relacionadas con las condiciones de las escuelas públicas, evolucionaron hacia una movilización más amplia por el costo de vida, los salarios y el deterioro de los servicios gubernamentales. Sin embargo, grupos violentos aprovecharon las concentraciones para protagonizar enfrentamientos con las autoridades, destruir comercios e incendiar edificios públicos.
Más de 2,400 arrestos y edificios históricos destruidos
La magnitud de los disturbios quedó reflejada en las cifras policiales: al menos 2,400 personas fueron arrestadas durante el episodio de violencia del 17 y 18 de octubre, según los balances posteriores de las autoridades francesas.
Cientos de establecimientos comerciales fueron atacados o saqueados, incluyendo negocios en París. En la ciudad de Limoges, individuos encapuchados provocaron un incendio en el histórico Ayuntamiento, construido en el siglo XIX, que ocasionó graves daños y el colapso de partes de su estructura, incluyendo el techo y la torre.
El gobierno francés identificó a grupos radicales de extrema izquierda y delincuentes oportunistas entre los responsables de distintos episodios de violencia. El presidente Emmanuel Macron condenó los ataques y prometió procesar a quienes participaron en la destrucción de propiedad pública y privada.
La crisis no terminó aquel fin de semana. El sábado 24 de octubre se celebró otra jornada de protestas que reunió a unas 410,000 personas, según el Ministerio del Interior. Aunque las autoridades desplegaron aproximadamente 70,000 agentes y lograron evitar una repetición de los mayores destrozos, se registraron 1,314 arrestos y nuevos enfrentamientos.
Los sindicatos ya convocaron nuevas manifestaciones para el 31 de octubre y una huelga nacional el 5 de noviembre.
Trump: «Francia está ardiendo»
Desde Washington, Trump convirtió la crisis francesa en un nuevo argumento a favor de fortalecer la seguridad fronteriza y revisar las políticas migratorias occidentales.
En su plataforma Truth Social, el mandatario declaró que Francia estaba ardiendo y atribuyó el deterioro del orden público a la entrada de inmigrantes que, según sostuvo, no comparten los valores del país que los recibe.
Su exhortación fue contundente: cerrar las fronteras y recuperar el control antes de que sea demasiado tarde.
El presidente también calificó los acontecimientos como una revolución en desarrollo y advirtió sobre las consecuencias de mantener políticas migratorias que considera permisivas.
La explicación de Trump contrasta con las investigaciones preliminares francesas, que no han establecido que los inmigrantes fueran responsables de organizar los disturbios. Las movilizaciones comenzaron por reclamos educativos y económicos, mientras las autoridades han señalado especialmente a grupos radicales y personas involucradas en actos de vandalismo.
Macron respondió a las críticas internacionales y rechazó las afirmaciones que atribuyen directamente la violencia a la inmigración, calificando de inaceptables algunas de las expresiones de dirigentes extranjeros.
El enfrentamiento tiene además una dimensión electoral. Francia celebrará elecciones presidenciales en 2027 y la dirigente conservadora Marine Le Pen ha utilizado los disturbios para cuestionar la gestión de seguridad del gobierno y reclamar mayor control migratorio.




