HHS acusa a “Big Food” de financiar ataques contra RFK Jr.
Asesor de Salud cuestiona vínculos corporativos de grupo que critica la agenda de alimentos reales de Kennedy en medio de brote de Cyclospora.
Por Redacción InDiario|Política|
La batalla del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., contra los alimentos ultraprocesados abrió un nuevo frente, luego de que un alto asesor del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) acusara a grandes compañías de alimentos de respaldar económicamente a una organización presentada ante el público como defensora de la seguridad alimentaria mientras cuestiona la agenda nutricional del Gobierno.
Calley Means, asesor sénior del HHS y una de las figuras del movimiento Make America Healthy Again (MAHA), señaló directamente a Stop Foodborne Illness y su iniciativa Alliance to Stop Foodborne Illness, calificando al grupo como una organización de fachada utilizada, según él, para proporcionar voces críticas contra Kennedy en los medios.
La controversia surge mientras Estados Unidos enfrenta un importante brote de ciclosporiasis, enfermedad intestinal provocada por el parásito Cyclospora, que las autoridades federales han relacionado parcialmente con lechuga iceberg contaminada.
Hasta el 3 de agosto, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) habían registrado 10,468 casos domésticos confirmados por laboratorio, 517 hospitalizaciones y dos muertes en 47 estados. Existen además más de 12,255 casos adicionales pendientes de confirmación o investigación.
Gigantes de alimentos aparecen entre sus socios
El señalamiento de Means tiene como punto de partida un dato que la propia organización publica abiertamente.
La Alliance to Stop Foodborne Illness identifica entre sus miembros corporativos a compañías de gran peso dentro de la industria alimentaria, incluyendo Hershey, Mars, Nestlé, PepsiCo, Conagra Brands, Cargill, JBS, Costco, Walmart, Wawa y Wegmans, además de Kellanova y W.K. Kellogg.
La organización sostiene que su propósito es reunir a consumidores y empresas para mejorar la cultura de seguridad alimentaria y prevenir enfermedades transmitidas por alimentos. STOP se presenta además como una organización sin fines de lucro 501(c)(3) fundada para representar a personas afectadas por este tipo de enfermedades.
Means interpreta esos vínculos de una manera mucho más crítica.
Según el asesor del HHS, compañías que producen y comercializan alimentos procesados estarían ayudando a sostener una organización cuyos portavoces aparecen posteriormente en medios de comunicación cuestionando la campaña de Kennedy para sustituir productos ultraprocesados por “comida real”.
El señalamiento constituye una acusación de Means y no una determinación oficial de que STOP sea una organización falsa. Daily Caller informó que tanto STOP como HHS y Means no habían respondido a sus solicitudes adicionales de comentarios al momento de publicar su historia.
Exfuncionaria de Biden encabeza la organización
La controversia también adquirió una dimensión política por la persona que actualmente dirige STOP.
Su principal ejecutiva, Sandra Eskin, fue nombrada en marzo de 2021 como subsecretaria adjunta de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura durante la administración del presidente Joe Biden. Desde esa posición supervisó la Oficina de Seguridad Alimentaria y el Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del USDA. Actualmente figura como presidenta ejecutiva de Stop Foodborne Illness.
Eskin ha advertido que repetidos brotes de enfermedades asociados con alimentos frescos podrían debilitar el mensaje de Kennedy de incentivar un mayor consumo de productos naturales y menos procesados.
Means respondió argumentando que precisamente ahí existe un conflicto: empresas vinculadas con alimentos procesados respaldan una organización que luego utiliza incidentes relacionados con productos frescos para cuestionar la política de “real food” del secretario.
El brote que encendió la discusión
La controversia ocurre en medio de una situación sanitaria real y considerable.
Los CDC investigan varios grupos de casos de Cyclospora, incluyendo un brote multiestatal relacionado con lechuga iceberg. El 17 de julio, Taylor Farms retiró del mercado lechuga iceberg procedente del centro de México que había sido distribuida tanto a comercios como a restaurantes y otros clientes de servicios de alimentos.
La ciclosporiasis puede provocar diarrea severa y prolongada, pérdida de apetito, pérdida de peso, cólicos, náuseas y fatiga.
Kennedy ha asegurado que las autoridades identificaron la fuente principal del brote y activaron los retiros correspondientes. Los CDC, mientras tanto, advierten que las cifras probablemente continuarán aumentando debido a un retraso estimado de aproximadamente seis semanas entre el comienzo de los síntomas y el reporte definitivo de los casos.
Kennedy insiste: “coman comida real”
Lejos de abandonar su ofensiva contra los alimentos ultraprocesados, Kennedy la ha intensificado.
El pasado 30 de julio, el HHS lanzó “The Real Food Show”, una iniciativa destinada a enseñar a las familias estadounidenses a preparar alimentos saludables y económicos utilizando ingredientes enteros y mínimamente procesados.
La iniciativa forma parte de la política nutricional impulsada por Kennedy y la administración Trump bajo la consigna “Eat Real Food”, que busca reducir la dependencia de productos altamente procesados y promover comidas preparadas en el hogar.
El programa establece como objetivo que las recetas puedan costar menos de $5 por porción cuando sea posible, además de ser sencillas, apropiadas para familias y consistentes con las nuevas guías alimentarias federales.
HHS también lanzó recientemente una iniciativa para que hospitales reduzcan alimentos altamente procesados, productos con azúcares añadidos, sodio excesivo y aditivos artificiales, y aumenten el uso de alimentos densos en nutrientes.
Una batalla que va más allá de la lechuga
La controversia expone uno de los principales obstáculos de la agenda MAHA: Kennedy no solamente está enfrentándose a hábitos de consumo, sino a una industria alimentaria multimillonaria con enorme presencia en supermercados, restaurantes y hogares estadounidenses.
La existencia de vínculos entre organizaciones de seguridad alimentaria y empresas privadas no demuestra por sí sola que sus posiciones estén controladas por esas compañías. STOP afirma precisamente que su modelo busca sentar en una misma mesa a consumidores, autoridades, científicos y empresas para reducir enfermedades alimentarias.
Pero el HHS plantea ahora otra interrogante: cuando una organización que participa del debate público recibe respaldo de algunas de las empresas cuyo modelo de negocio está siendo cuestionado por el Gobierno, ¿debe esa relación quedar más claramente identificada ante el consumidor?
Es esa discusión —transparencia, intereses corporativos y quién influye realmente sobre las recomendaciones de salud— la que amenaza con convertir el brote de Cyclospora en algo mucho mayor que una crisis de lechuga contaminada.




