Más allá de la dieta: cómo combatir la inflamación
La alimentación es solo una pieza; el descanso, la actividad física y el manejo del estrés también influyen en la inflamación crónica.
Por Chef Rosa García Flores|Salud y Bienestar|
En los últimos años, la dieta antiinflamatoria ha ganado popularidad. Cada vez escuchamos más sobre alimentos que ayudan a reducir la inflamación, ingredientes que debemos incorporar y otros que es mejor evitar.
Sin embargo, hay algo importante que debemos entender, la alimentación es una parte fundamental, pero no es el único factor que influye en los procesos inflamatorios de nuestro organismo, también afecta cómo vivimos, cómo descansamos, cómo manejamos el estrés y cuánto nos mantenemos activos. La inflamación es una respuesta natural y necesaria del organismo.
Inflamación Aguda:
Cuando sufrimos una herida, una infección o una lesión, el sistema inmunológico activa una respuesta para protegernos y ayudar a reparar los tejidos. Esta es la llamada inflamación aguda y es necesaria para nuestra salud.
Inflamación Crónica:
Cuando se mantiene activa durante períodos prolongados. Puede afectar diferentes órganos, tejidos y está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar condiciones como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas.
La alimentación:
¡Buen comienzo! Una alimentación antiinflamatoria no significa seguir una dieta estricta, eliminar grupos completos de alimentos o comprar productos costosos. Se trata de establecer un patrón de nutrición equilibrada, con alimentos reales ricos en nutrientes. Entre los alimentos que podemos incorporar se encuentran:
- Frutas y vegetales: aportan antioxidantes, vitaminas, minerales y fibra. Algunas buenas alternativas son la papaya, la china, las fresas, la espinaca, el brócoli, la calabaza y los pimientos.
- Pescados ricos en omega-3: como el salmón, las sardinas y el atún, que contienen grasas saludables relacionadas con la regulación de los procesos inflamatorios.
- Legumbres: habichuelas, gandules, garbanzos y lentejas, aportan fibra y otros nutrientes.
- Grasas saludables: aceite de oliva, aguacate, nueces, almendras y semillas.
- Granos integrales: avena entera, arroz integral y otros cereales ricos en fibra.
El estrés:
Todos vivimos con múltiples responsabilidades: trabajo, familia, compromisos económicos y situaciones personales.
- El estrés prolongado activa mecanismos hormonales y respuestas del sistema inmunológico que pueden contribuir a mantener procesos inflamatorios afectando diferentes funciones del organismo. Es altamente recomendable aprender a manejarlo, forma parte del cuidado de nuestra salud.
- Dedicar tiempo a actividades que disfrutamos, compartir con familiares y amigos, practicar ejercicios de respiración, caminar al aire libre o simplemente sacar unos minutos para descansar son pequeñas acciones que pueden ayudarnos a manejar mejor las tensiones diarias.
El ejercicio:
¡Muévete! La actividad física regular es otro componente importante. No es necesario pasar horas en un gimnasio para obtener beneficios. Es importante evitar el sedentarismo y encontrar una actividad que podamos mantener como parte de nuestra rutina.
- Caminar, bailar, nadar, montar bicicleta o realizar ejercicios de fuerza son alternativas que ayudan a mejorar la salud cardiovascular, mantener un peso saludable y favorecer el funcionamiento del organismo.
- La recomendación general para los adultos es realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, adaptada a las capacidades y condiciones de cada persona.
Dormir bien también es salud:
El sueño es mucho más que descansar. Mientras dormimos, nuestro organismo realiza importantes procesos de recuperación y regulación.
- Dormir poco o tener un sueño de mala calidad de manera frecuente puede alterar el equilibrio hormonal y afectar la respuesta del sistema inmunológico, favoreciendo procesos inflamatorios.
- Para los adultos, generalmente se recomiendan entre siete y nueve horas de sueño cada noche. Mantener un horario regular, reducir el uso de pantallas antes de acostarnos y procurar un ambiente cómodo y tranquilo puede ayudarnos a mejorar el descanso.
Los pequeños hábitos hacen una gran diferencia:
La alimentación antiinflamatoria puede ser una excelente herramienta para cuidar nuestro organismo, sin embargo, no debemos verla como una solución aislada ni como una fórmula milagrosa. Nuestra salud es el resultado de muchos factores que trabajan en conjunto. Lo que comemos, cuánto nos movemos, cómo manejamos el estrés y la calidad del sueño forman parte de ese equilibrio.
Es importante resaltar que no todas las inflamaciones tienen el mismo origen. Algunas responden a enfermedades autoinmunes, infecciones u otras condiciones que requieren evaluación y tratamiento médico.
Es recomendable moderar el consumo frecuente:
- carnes procesadas
- bebidas azucaradas
- alimentos fritos
- productos ultraprocesados
- consumir alcohol
- fumar
No tenemos que cambiar toda nuestra vida de un día para otro. Lo ideal es comenzar con decisiones sencillas que se puedan mantener a largo plazo: añadir más vegetales al plato, salir a caminar, descansar mejor, compartir con seres queridos, reír, o dedicar unos minutos a nosotros mismos, es parte de una vida antiinflamatoria.

Rosa M. García Flores es chef, empresaria puertorriqueña y fundadora de Criolite, con más de 16 años de experiencia en la industria de alimentos, manufactura y desarrollo de productos. Su trayectoria se ha destacado por impulsar alternativas de alimentación saludable, fortalecer la producción local y promover el emprendimiento y la educación nutricional. Ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos el Manufacturing Excellence Award de PRiMEX y la distinción SBA Woman-Owned Small Business of the Year 2025.




