NFE atribuye al Negociado disputa por entrada del Amur River
NFE alega que orden del Negociado crea incertidumbre sobre pagos, mientras el Gobierno insiste en que debe seguir suministrando gas
Por Redacción InDiario|Energía|
La controversia que ha mantenido al Amur River fuera de la Bahía de San Juan tomó este domingo un nuevo giro, luego de que New Fortress Energy (NFE) señalara una orden del Negociado de Energía como el nuevo obstáculo que genera incertidumbre sobre el suministro de gas natural a Puerto Rico.
La embarcación, que transporta gas natural licuado (LNG) destinado al terminal de NFE en San Juan, tenía prevista su entrada este domingo, luego de semanas de disputas relacionadas con las condiciones para su navegación y atraque. Sin embargo, la maniobra no se concretó. NFE sostuvo que una orden emitida el 30 de septiembre por el Negociado creó incertidumbre respecto a los pagos que recibiría la compañía por el combustible.
La nueva controversia gira alrededor de aproximadamente $17.65 millones que el Negociado determinó que no deben trasladarse, por el momento, a los consumidores mientras se evalúan las responsabilidades contractuales relacionadas con deficiencias en el suministro de gas natural y el costo adicional de utilizar combustibles sustitutos.
En una carta fechada el 2 de octubre, NFE impugnó la interpretación del Negociado y sostuvo que los contratos de suministro obligan a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) a pagar las facturas a su vencimiento aun cuando exista una controversia sobre ellas. Según la empresa, las disputas deben atenderse posteriormente mediante los mecanismos establecidos en el contrato.
NFE alegó además que ha cumplido con sus obligaciones contractuales y atribuyó las interrupciones recientes a eventos de fuerza mayor, entre ellos actuaciones de autoridades gubernamentales como la Guardia Costera federal y el Tribunal Federal.
NFE condiciona futuros suministros
La posición de la compañía va más allá de objetar la determinación regulatoria.
En su comunicación, NFE notificó que no puede comprometer nuevos cargamentos de LNG para Puerto Rico mientras permanezca la incertidumbre sobre los pagos y estableció dos condiciones para reanudar el suministro: que el Negociado rescinda o enmiende su orden y que la AEE confirme expresamente que pagará los balances pendientes conforme a los acuerdos de suministro.
La comunicación provocó que la propia AEE acudiera de manera urgente ante el Negociado.
En una moción presentada el viernes en el expediente tarifario, la corporación pública advirtió que la postura asumida por NFE podría tener consecuencias directas sobre el suministro de gas, los costos de combustible y la confiabilidad del sistema eléctrico.
La AEE aclaró que no estaba solicitando reconsiderar la orden del 30 de septiembre y que pretende cumplirla, pero pidió al organismo regulador tomar conocimiento de la nueva situación y determinar si procede emitir instrucciones adicionales.
La corporación pública reconoció incluso la posibilidad de una consecuencia contraproducente: que una orden diseñada para impedir que los consumidores paguen costos derivados de deficiencias en el suministro de gas termine provocando una nueva reducción en ese mismo suministro y obligando al sistema a utilizar combustibles más costosos como el diésel.
Oficina de contratación rechaza postura de NFE
Pero la interpretación de NFE fue rechazada por la Third-Party Procurement Office (3PPO), entidad encargada de administrar el contrato de combustible en representación de la Autoridad para las Alianzas Público Privadas.
En una carta también fechada el 2 de octubre, la 3PPO sostuvo que ninguna de las dos condiciones impuestas por NFE para continuar suministrando gas aparece en el contrato y aseguró que la obligación de la compañía de entregar combustible permanece vigente.
La oficina señaló además que el contrato establece mecanismos específicos en caso de falta de pago.
Según su interpretación, NFE tendría derecho a terminar el acuerdo por falta de pago únicamente si la cantidad adeudada supera los $30 millones y permanece sin pagarse durante 20 días laborables después de emitida la correspondiente notificación. Los aproximadamente $17.65 millones en controversia no alcanzarían ese umbral.
La 3PPO advirtió que cualquier incumplimiento no justificado en la entrega del gas puede generar obligaciones bajo las cláusulas conocidas como Deliver-or-Pay, que podrían hacer responsable al suplidor por la diferencia entre el costo del gas y el combustible utilizado para sustituirlo.
La entidad sostiene que esas cantidades comenzaron a acumularse desde el 16 de septiembre y advirtió que negarse a comprometer nuevos cargamentos debido a la disputa de pagos podría aumentar la potencial responsabilidad contractual de NFE.
Otra controversia mantiene al Amur River fuera
El nuevo choque regulatorio ocurre luego de que el Amur River permaneciera durante semanas fuera del puerto mientras NFE y los prácticos de la Bahía de San Juan litigaban las condiciones necesarias para permitir su entrada.
La AEE informó al Negociado que un tribunal federal había autorizado el 1 de octubre que el buque entrara al Puerto de San Juan, atracara en el terminal de NFE y descargara su cargamento. Su entrada quedó entonces prevista para la mañana de este domingo.
Pero el barco tampoco entró.
La disputa, que inicialmente estuvo centrada en los requisitos de seguridad y documentación para la navegación del tanquero, tiene ahora un segundo frente: quién debe asumir los $17.6 millones asociados a las deficiencias en el suministro de gas y si el Gobierno puede retener esos pagos mientras determina responsabilidades.
Mientras NFE sostiene que la orden del Negociado altera las reglas contractuales y pone en duda que se le pague por el combustible que entregue, la oficina que administra el contrato insiste en que esa controversia no le da derecho a detener el suministro.
En el medio permanece el Amur River, cargado de LNG frente a Puerto Rico, mientras el sistema eléctrico continúa expuesto al costo de sustituir el gas natural con combustibles más caros.




