¿Es refundación o es solo un aguaje? - Opinión
Gabriel Rodríguez Aguiló cuestiona si el PPD está dispuesto a aplicar internamente las reformas al financiamiento político que propone públicamente.
Por Gabriel Rodriguez Aguiló|Opinión|
El presidente del PPD, en su mensaje en Cayey el 25 de julio de este año, hizo varias propuestas. Entre ellas, abordó el tema del financiamiento de las campañas políticas en Puerto Rico y presentó dos propuestas:
“Prohibición o límite al efectivo: restringir o eliminar por completo los donativos en efectivo en las campañas electorales para dificultar operaciones opacas o el lavado de dinero”.
Y también:
“Abolición de donativos anónimos: limitar o prohibir los aportes anónimos, aquellos montos menores que tradicionalmente entran sin identificar al donante para evitar fondos de procedencia desconocida”.
Con el propósito de analizar y contrastar lo que el presidente del PPD propone con lo que hacen algunos de sus propios líderes, revisamos los informes presentados ante la Oficina del Contralor Electoral desde 2024 hasta el presente, particularmente los recaudos reportados en efectivo y los donativos clasificados como anónimos en sus respectivos comités de campaña.
Veamos lo que han reportado.
Comencemos con el ingeniero de lo que han llamado “La Refundación”, el alcalde de Aguada, Christian Cortés Feliciano, quien reporta un total de $187,919 en efectivo y $23,262 en donativos anónimos.
Por su parte, la alcaldesa de Ponce, Marlese Sifre, ha reportado $155,541.60 en efectivo y $11,605 en donativos anónimos.
El alcalde de Carolina, José C. Aponte Dalmau, ha informado que su comité recaudó $204,970 en efectivo y $15,220 en donativos anónimos.
El presidente de la Asociación de Alcaldes y alcalde de Jayuya, Jorge González Otero, también informó recaudos por $40,010.25 en efectivo y $14,676 en donativos anónimos.
El alcalde de Mayagüez, ciudad conocida como la "Sultana del Oeste", Jorge L. Ramos Ruiz, su comité reportó recaudos de $250,464 en efectivo y $11,260 anónimos.
Mientras tanto, los líderes de la minoría popular en la Legislatura, Luis Javier Hernández y Héctor Ferrer Santiago, informaron recaudos en efectivo por $16,013.10 y $20,420, respectivamente. Ninguno de sus comités reportó donativos anónimos.
Es importante aclarar algo. Ninguno de los candidatos o comités antes mencionados está siendo señalado aquí por haber cometido un delito o una violación a la ley de financiamiento de campañas. Los donativos anónimos y los recaudos en efectivo están contemplados dentro del marco legal vigente y sujetos a determinadas condiciones y límites establecidos por ley.
Precisamente por eso la pregunta es otra.
Si el presidente de su partido propone prohibir o limitar los donativos en efectivo y abolir los donativos anónimos, vale la pena preguntar si esa propuesta será aplicada primero dentro de su propia casa.
¿Su delegación en la Cámara y el Senado, al igual que sus alcaldes y candidatos, eliminarán de sus campañas la recaudación de dinero en efectivo y los donativos anónimos?
¿En la Junta de Gobierno del PPD ya aprobaron una resolución para ordenar a sus candidatos y comités que renuncien voluntariamente a este tipo de recaudos?
¿Las delegaciones populares en la Legislatura ya presentaron un proyecto de ley para enmendar la Ley 222-2011, conocida como “Ley para la Fiscalización del Financiamiento de Campañas Políticas en Puerto Rico”, con el propósito de limitar o prohibir esos recaudos?
Son preguntas perfectamente válidas que el presidente del PPD debe contestar.
Porque una cosa es anunciar una “Refundación” desde una tarima y otra muy distinta es comenzar a transformar las prácticas que uno mismo critica.
Si consideran que el dinero en efectivo facilita operaciones opacas, ¿por qué no renunciar voluntariamente a él?
Si consideran que los donativos anónimos deben desaparecer porque representan fondos de procedencia desconocida, ¿por qué no empiezan por prohibirlos dentro de sus propios comités?
No se trata de exigir que hagan algo ilegal. Todo lo contrario. Se trata de preguntarle al PPD si está dispuesto a hacer voluntariamente aquello que propone imponer mediante legislación.
Ya está bueno de discursos para la ocasión o para las gradas.
El electorado está pendiente de los mercaderes de la política y ya los tiene leídos. La gente no solamente escucha lo que los políticos dicen; también observa lo que hacen.
Por eso la pregunta permanece.
¿Es esta la llamada “Refundación” de la cual llevan más de un año hablando?
Porque si el PPD no se mueve de las palabras a la acción, quedará evidenciado que la llamada refundación no pasa de ser un discurso electoral.
Y entonces habrá que concluir que no estamos ante una verdadera intención de transformar la política, sino ante una estrategia para llenar los oídos y los ojos del electorado como preámbulo al próximo ciclo electoral.
La refundación no se anuncia. Se demuestra.

Gabriel Rodríguez Aguiló es representante por acumulación del Partido Nuevo Progresista, preside la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes y cuenta con más de dos décadas de experiencia legislativa. También se desempeñó como subsecretario general del PNP y ha ocupado importantes posiciones de liderato en la Legislatura.




