Senadores buscan proteger leyes de deporte femenino

Hawley, Banks y Tuberville proponen impedir que una reforma federal sobre deportes universitarios anule protecciones estatales.

Por Redacción InDiarioPolítica|

Foto del Hemiciclo del Senado de los Estados Unidos (Archivo)
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Tres senadores republicanos presentaron una enmienda para impedir que una amplia reforma de los deportes universitarios invalide las leyes estatales que reservan las competencias femeninas para atletas del sexo femenino.

La propuesta fue radicada por los senadores Josh Hawley, de Misuri; Jim Banks, de Indiana; y Tommy Tuberville, de Alabama, como parte del debate sobre el Protect College Sports Act, legislación bipartidista que busca establecer reglas nacionales para las compensaciones de los atletas, las transferencias, la elegibilidad y el uso comercial de su nombre, imagen y semejanza, conocido como NIL. 

Los legisladores sostienen que la cláusula de supremacía federal incluida en el proyecto podría desplazar leyes aprobadas en Misuri, Indiana y otros estados que establecen la elegibilidad de las categorías femeninas según el sexo biológico.

La sección 121 del proyecto dispone expresamente que la legislación federal prevalecería sobre normas estatales y municipales conflictivas relacionadas con NIL, transferencias y elegibilidad. Aunque preserva áreas como los derechos civiles, la privacidad, los contratos y la seguridad en los campus, no excluye específicamente las leyes estatales sobre participación en deportes femeninos. 

La enmienda de Hawley, Banks y Tuberville pretende cerrar esa posible brecha mediante una aclaración que mantendría vigentes las leyes estatales o municipales que prohíben la participación de varones biológicos en equipos y competencias reservadas para mujeres.

“Tenemos que asegurarnos de que permanezcan las leyes estatales que protegen a las mujeres”, expresó Hawley al defender la propuesta. Banks, padre de tres hijas, indicó que no respaldará una legislación federal que deje sin efecto las protecciones vigentes en Indiana. 

Tuberville, quien fue entrenador de fútbol americano universitario durante varias décadas, lleva meses cuestionando el alcance del proyecto. Aunque reconoce la necesidad de establecer reglas sobre transferencias y compensaciones, sostiene que la medida concede demasiado poder al Gobierno federal y no ofrece garantías suficientes para preservar las categorías femeninas. 

La controversia surge pese a que el proyecto contiene una sección denominada “Protección de los deportes femeninos y olímpicos”. Esa disposición busca conservar oportunidades de becas, espacios en las plantillas y programas deportivos que no generan grandes ingresos, pero no resuelve directamente la discusión sobre los criterios de elegibilidad por sexo. 

El Protect College Sports Act fue aprobado en junio por el Comité de Comercio del Senado con una votación bipartidista de 19 a 9. La legislación es impulsada por los senadores Ted Cruz, republicano de Texas; Maria Cantwell, demócrata de Washington; Eric Schmitt, republicano de Misuri; y Chris Coons, demócrata de Delaware. 

Sus promotores argumentan que la reforma protegerá las becas, ampliará la cobertura médica para los atletas, regulará a los agentes deportivos y establecerá uniformidad en un sistema actualmente marcado por reglas distintas entre estados, conferencias y universidades.

La legislación también ha recibido el respaldo de importantes organizaciones deportivas, universidades y conferencias. La SEC y el Big Ten, dos de las agrupaciones más poderosas del deporte universitario, apoyaron una versión revisada después de negociaciones sobre las compensaciones y los acuerdos de NIL. 

No obstante, la enmienda republicana plantea una condición política para su aprobación: cualquier esfuerzo dirigido a estabilizar los deportes universitarios deberá evitar que Washington utilice una norma nacional para borrar las protecciones al deporte femenino aprobadas por los estados.

Su incorporación podría ser determinante para conseguir los votos republicanos necesarios para que el proyecto avance en el Senado. Por el momento, la propuesta mantiene abierto el debate entre quienes favorecen un sistema federal uniforme y quienes advierten que esa uniformidad no debe imponerse a costa de la autonomía estatal ni de las categorías deportivas femeninas.