La protesta dura un día; las consecuencias, cuatro años
Indignarse, fiscalizar y protestar es parte de la democracia, pero el verdadero poder ciudadano se ejerce cuando llega el momento de votar.
Por Edward Vázquez Levante|Opinión|
El sábado hubo una protesta contra la Gobernadora.
Y a todos los que protestan durante el cuatrienio, les digo lo mismo:
Si bien es cierto que la protesta es parte esencial de nuestro sistema democrático, también puede convertirse en un ejercicio fútil cuando la indignación solo aparece porque el tema del momento se convirtió en un trend.
Porque también hay quienes protestan simplemente para formar parte de la tendencia: para subir la foto, compartir el video, conseguir el like o poder decir: “yo estuve allí”.
Y cuando verdaderamente llega el momento de ejercer el poder ciudadano, ese voto tan valioso termina respondiendo al mismo fenómeno: al que está viral, al trend de TikTok, al que levanta un “¡ejá!” en medio de un programa o al personaje político del momento.
Pregúntense:
¿Dónde están ahora muchos de los que fueron tendencia?
…Coquí.
Las tendencias pasan.
Los videos virales se olvidan.
Las protestas terminan.
Los aplausos se apagan.
Pero las consecuencias de un voto permanecen durante cuatro años.
Protesten. Exijan. Fiscalicen. Levanten su voz. Todo eso forma parte de la democracia.
Pero que la participación ciudadana no sea una moda de cuatro años ni el trend de una semana.
Porque el voto que verdaderamente genera cambios y decide el rumbo de un país no se ejerce en TikTok, Facebook o Instagram.
Se ejerce en una urna.
Y cuando llegue ese momento, no votes por quien está de moda. Vota pensando en quién tendrá en sus manos el futuro del país durante los próximos cuatro años.
El 7 de noviembre de 2028, te toca a ti.





